Moorea (¡Igualita a la isla de Lost!)
Por su encanto y belleza, Moorea también es conocida como “la isla mágica”. Situada a tan sólo unos 20 minutos de avión desde Papeete, la isla no sólo impacta por el color de sus aguas: también por sus montañas y variada vegetación y flora.
Luego de hospedarnos en el hotel Sofitel Moorea Ia Ora Beach Resort aprovechamos para zambullirnos de lleno al mar y descansar en la playa privada. El hotel cuenta con un restaurante básico y otro más privado sobre la playa para los mieleros que quieran tener una cena más privada a la luz de las velas sobre la arena y en medio de bailarinas que danzan durante la velada. El spa 360° ofrece masajes super placenteros ¡que duran desde una hasta 3,5 horas! También pueden hacerse en pareja.
Camino a la recepción del hotel
El lugar cuenta con servicio free de canoas y snorkels. Es apasionante ver cómo cientos de cardúmenes de peces de los más variados colores y formas se te acercan a la cara. Eso si: hay que tener cuidado de no pisar ningún coral o hacer movimientos demasiados bruscos porque algunos peces por reflejo se defienden y pueden llegar morderte como a mi.
(no fue tan grave aunque confieso que me dio un poco de miedo).
La claridad del agua permite ver los corales desde arriba la canoa. Imagínense lo que es haciendo snorkel.
El segundo día decidimos visitar el corazón de la isla. A bordo de una 4X4 de Moorea Explorer, Spirou -nuestra guía francesa- nos pasó a buscar en su camioneta junto a dos parejas (una francesa y otra estadounidense). Con ellos visitamos de punta a punta los restos arqueológicos y de gran valor histórico de la isla y admiramos las vistas de las bahías Cook y Oponohu. También visitamos plantaciones de Ananá, criaderos de chanchos (¡uacala!), conocimos en profundidad toda la flora del lugar y degustamos un riquísimos licores en una destilería de la zona. La excursión finalizó con un gran almuerzo en la casa de una típica familia tahitiana. Pescados crudos macerados en leche de coco y pollo con barbaque –entre otras delicias- fueron algunos de los manjares que degustamos.
Ale en una plantación de ananás
Con Spirou, nuestra guía turística.


Ale y Euge,
bueno evidentemente la pasaron bomba, me alegro!
me gusto lo de las flores, practiquisimo no hay que estar adivinando nada…me pregunto…que hace el marido de la que se pasea con las dos flores???? o vice versa….
les mando un abrazo enorme,
mucha felicidad
natalia