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El tesoro oculto de los mares

diciembre 18, 2009

Además de la pesca y la floricultura, el cultivo de perlas forma parte de un mercado realmente fluido en la zona. La mitología cuenta que Oro, el dios polinesio de la guerra y la paz, bajó a la Tierra encima de un arco iris para ofrecer una ostra especial a la humanidad. Conocidas como las perlas negras, los matices en realidad van desde el gris plata, gris más intenso y oscuro hasta el azul profundo y hasta con destellos verdes.

Su cultivo suele tardar ¡años! Para llegar a una perla perfecta se introduce artesanalmente en una ostra de labios negros un cuerpo llamado “Pinctada margaritifera”. Luego se la sumerge por tres años en las aguas polinesias hasta que alcanza un grado de madurez. Un artesano luego injertará en cada ostra una bolita de nácar y un pedazo del epitelio de otra ostra sacrificada que, si el animal no muere o aborta este núcleo, irá envolviéndolo con una secreción de nácar que irá cobrando grosor al ritmo de ¡1 milímetro al año!. Devuelta al agua serán necesarios dos años más para que pueda ser recolectada la primera perla.

No todas las perlas son exactas y del mismo color por lo que conseguir piezas del mismo calibre para crear un joya se suele tardar años. Se clasifican en tres categorías (A, B y C) de acuerdo a su nivel de precisión (color, forma y tamaño). ¿Cómo cuidarlas? En cualquier joyería te recomiendan no colocarte perfume cuando las vas a usar porque podés dañarlas. También te dan un paño especial para limpiarlas periódicamente. Si son verdaderas te dan un certificado de autenticidad que debés presentar en el aeropuerto.

Moorea (¡Igualita a la isla de Lost!)

diciembre 16, 2009

Por su encanto y belleza, Moorea también es conocida como “la isla mágica”. Situada a tan sólo unos 20 minutos de avión desde Papeete, la isla no sólo impacta por el color de sus aguas: también por sus montañas y variada vegetación y flora.

Luego de hospedarnos  en el hotel Sofitel Moorea Ia Ora Beach Resort aprovechamos para zambullirnos de lleno al mar y descansar en la playa privada. El hotel cuenta con un restaurante básico y otro más privado sobre la playa para los mieleros que quieran tener una cena más privada a la luz de las velas sobre la arena y en medio de bailarinas que danzan durante la velada. El spa 360° ofrece masajes super placenteros ¡que duran desde una hasta 3,5 horas! También pueden hacerse en pareja.

Camino a la recepción del hotel

El lugar cuenta con servicio free de canoas y snorkels. Es apasionante ver cómo cientos de cardúmenes de peces de los más variados colores y formas se te acercan a la cara. Eso si: hay que tener cuidado de no pisar ningún coral o hacer movimientos demasiados bruscos porque algunos peces por reflejo se defienden y pueden llegar morderte como a mi. :-( (no fue tan grave aunque confieso que me dio un poco de miedo).

La claridad del agua permite ver los corales desde arriba la canoa. Imagínense lo que es haciendo snorkel.

El segundo día decidimos visitar el corazón de la isla. A bordo de una 4X4 de Moorea Explorer, Spirou -nuestra guía francesa- nos pasó a buscar en su camioneta junto a dos parejas (una francesa y otra estadounidense). Con ellos visitamos de punta a punta los restos arqueológicos y de gran valor histórico de la isla y admiramos las vistas de las bahías Cook y Oponohu. También visitamos plantaciones de Ananá, criaderos de chanchos (¡uacala!), conocimos en profundidad toda la flora del lugar y degustamos un riquísimos licores en una destilería de la zona. La excursión finalizó con un gran almuerzo en la casa de una típica familia tahitiana. Pescados crudos macerados en leche de coco y pollo con barbaque –entre otras delicias- fueron algunos de los manjares que degustamos.

Ale en una plantación de ananás

Con Spirou, nuestra guía turística.

Pequeño tahitiano ilustrado

diciembre 16, 2009

Si cuando llegás a Papeete alguien te dice “Ia Ora Na” (se pronuncia IA-ORA-NA, casi como suena), no te asustes. Te están saludando. Significa “Hola“.

Si después de entablar una conversación con alguien (sea en el idioma que sea), te despiden con un “Mauruuru” (se pronuncia MAAUUU-RUU-RU) no te están mandando a freir churros. Te están diciendo “Gracias”.

Y si en medio de un ambiente festivo alguien toma una copa y exclama: “Maanuia” (se pronuncia MAA-NU-IA), no se está acordando de todos tus parientes. Significa: “¡Salud!“.

Ahora bien: si tu interlocutor termina una conversación diciéndote, muy musicalmente “Na-Na” (se pronuncia NAA-NAA), no está tartamudeando. Se está despidiéndote, porque Na-Na quiere decir: “Hasta luego” o “Adiós“.

El lenguaje de las flores

diciembre 14, 2009

Las flores forman parte del ritual diario de la vida en la Polinesia. Son sinónimo de fiesta, gozo y placer. La flor más típica del lugar es la tiaré apetahi (Gardenia taitensis) que suele crecer en las laderas de las montañas.


La leyenda lugareña habla de niñas o princesas transformadas en flores. Los hombres y mujeres se la ponen en el pelo diariamente aunque -dependiendo de cómo se las colocan- tienen un significado distinto. Por ejemplo, si la flor está ubicada en la oreja izquierda significa que él o ella está casado o comprometido. Si la llevás en ambas orejas significa que, a pesar de estar casada/o, estás disponible. Pero si te la ponés detrás de la oreja derecha significa que está completamente libre. Apenas llegamos a la Polinesia no sabíamos el significado de la historia hasta que una lugareña  nos explicó cómo usarlas cuando nos vio los anillos.  Como verán, los primeros días estaba algo desorientada…


Euge con la flor a la izquierda (desocupada)

Euge con la flor a la derecha (como Dios manda)

Además, cada vez que un viajero llega al aeropuerto o a un hotel es recibido con una guirnalda de flores, llamada Leis.

Amici italiani!

diciembre 13, 2009

Luego de hacer el check out en el Moorea Sofitel y, mientras esperábamos una combi para tomar un vuelo que nos llevaría a Bora Bora, conocimos a una simpática pareja de mieleros milaneses. Luana, de 35, y Nicola, de 31, fueron compañeros de cenas y excursiones en lo que restó de nuestra luna de miel.

Con ellos hicimos una excursión obligada: ¡nadar con tiburones y rayas!

Con Luana camino a nadar con ¡tibures y rayas!

Ale y Nicola

Los tiburones bajo el agua (por suerte ya habían comido)

También compatirmos varias cenas. Comer con italianos no tiene desperdicio. Nunca te vas a aburrir con ellos. Se puede hablar de todo y de cualquier tema. Siempre están de buen humor y son muy buena onda  ¿Las charlas obligadas? Fútbol (obvio) pero también moda. Luana tiene un negocio de lencería en Milán y antes de llegar a la Polinesia pasó unos días por Nueva York… ¡las charlas sobre las últimas tendencias  no estuvieron ausentes!. Nicola, en cambio, es ingeniero y trabaja en la empresa estatal de trenes en Milano.

Cena entre amigosLa última cena en Bora Bora

La última noche hicimos un alto para brindar y participamos de un karaoke con canciones en inglés e italiano. ¡Divertidísimo!.


Luana cantando en italiano

¡Euge cantando en italiano!

Amici, aspetiamo vedere in un altro viaggio!!!!. Bacci!!!

Locos por los pareos

noviembre 23, 2009
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El pareo es una palabra de origen tahitiano (pāreu). En la Polinesia lo usan tanto mujeres y hombres. De colores brillantes, en las estampas predominan las flores más variadas.

Se pueden usar de muchas maneras. Las mujeres lo envuelven alrededor del busto y lo dejan caer hasta las rodillas. Los hombres, en cambio, lo utilizan como una falda corta y suelen hacer shorts con ellos a la hora de pescar o trabajar en la cosecha.

Pero el uso del pareo también se extiende a la decoración. Muchos pobladores los utilizan para decorar ambientes. Aquí un breve repaso de la cantidad de modelos que pueden verse por las calles.


En una fiesta nocturna

De amarllo y rojo

Todas unidas triunfarán

Tahiti / Papeete

noviembre 22, 2009

Papeete es un intenso lugar de tránsito. Todas las llegadas y partidas internacionales se concetran allí, una ciudad que además alberga al puerto más importante del Pacífico Sur.  Papetee significa “agua de panera”.  Sus angostas calles están pobladas de autos y “trucks” (ómnibus nacional). Unos de los princiaples atractivos de la ciudad es el mercado que está abierto todos los días -salvo los domingos, en que la ciudad duerme- desde las 5 AM.

Arribamos a la ciudad a las 23.30, cuando todo el mundo -menos los sonámbulos- dormía . Del aeropuerto nos dirijimos al Sofitel Tahiti Maeva Beach Resort. Ubicado en la playa a unos 10 minutos del centro de Papeete, frente al Lagoon y a la isla de Moorea, el hotel cuenta con 218 habitaciones recientemente remodeladas, una enorme piscina, bar y el restaurante “Bougainville”.

Nuestra habitación

El agua y las frutas con las que nos recibieron

En el desayunador

La bienvenida incluyó un refrescante jugo natural y unos collares de flores típicos (un ritual que se repite en cada uno de los hoteles que visitamos).

No se asusten por las caras: el viaje fue larguííííísimo

Tips útiles sobre Polinesia

noviembre 22, 2009

Es soñada, pero si visitás esas paradisíacas tierras no olvides tener en cuenta pequeños detalles como:

Clima: El lugar es soleado y agradable. La suave brisa hace que no se convierta en una auténtica caldera. Hay dos estaciones bien definidas: de diciembre a febrero el clima es templado y humedo (27° a 35°); de marzo a noviembre es más fresco y seco (21° a 27°). Dicen que noviembre es el mes más lluvioso. Nosotros ¡tuvimos suerte! Sólo dos o tres noches llovió un poco. Lo curioso es que al otro día el lugar amaneció con un sol espléndido.

El turquesa del agua es la marca registrada de la Polinesia

Vestimenta: Cualquier actividad involucra al mar y la naturaleza. Tené en cuenta que son infaltables los pantalones livianos, remeras, shorts, sweaters livianos, camperas rompeviento (para eventuales chaparrones), malla o short de baño, zapatillas, ojotas y ¡atención!: no olvides unos zapatos de goma para entrar al mar. ¡Los corales pueden cortarte la piel!

Idiomas oficiales: Son el francés y el tahitiano. En las grandes cadenas de hoteles podés encontrar a quienes hablen inglés  y español. Pero ojo: no abunda la gente que lo hable. De todas maneras es verdad cuando dicen que la barrera del idioma desaparece en el mismo momento en que sonríen. No es para menos: pocos pueden vivir en un paraíso como ese.

Moneda: Se llama Franco Polinésico o Franco del Pacífico Sur. Su abreviatura es CFP. Un US$ equivale a 80 CFP. Les aconsejamos que nunca cambien en los hoteles, ya que les ofrecen 72-73 francos por dólar. En los bancos, el cambio es mucho mejor. La mejor alternativa es llevar algunos dólares para los gastos comunes y pagar el resto con tarjeta de crédito.

El billete de 10.000 CFP

Propinas: En la Polinesia no se aceptan propinas. Las consideran contrarias a la idea de hospitalidad tahitiana. Lo mejor es devolver cualquier favor con una sonrisa y con amabilidad.

Comunicaciones telefónicas: ¡Son carísimas! Lo mejor es siempre usar cabinas telefónicas. En los hoteles una llamada de un minuto puede costar aproximadamente $50.

Electricidad: es de 220 voltios en la mayoría de los establecimeintos y de 110 voltios en algunas áreas. Eso si si pensar llevar tu laptop o cargador de celular prevé un adaptador de tres patas (dos finitas y una gruesa y redonda).

Papeete, allá vamos

noviembre 21, 2009
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Luego de pasar la noche de bodas en el Hotel Panamericano, el domingo 8 de noviembre enfilamos para el aeropuerto de Ezeiza. Nos esperaba un Boeing 767 de LAN -la aerolínea chilena- para llevarnos a la capital trasandina, Santiago. Luego de dos horas y cuarto de un placentero vuelo, tuvimos que esperar ¡cinco horas! antes de abordar el avión que nos llevaría a la ciudad soñada, Papeete (capital de Tahití, el país más importante de la Polinesia Francesa). Antes, hubo tiempo para hacer una escala (técnica, porque el avión realizó un repostaje de combustible) en otro lugar turístico por excelencia, la isla de Pascua, que también pertenece a Chile.

Hagan click acá para ver el itinerario completo.

Abajo, un mapa de Papeete, que en realidad es el nombre de un distrito de la isla de Tahití (la más grande de todos los archipiélagos que conforman la Polinesia Francesa). En Papeete nos podemos encontrar con el Palacio Presidencial, residencia del primer mandatario de Tahití; con el famosísimo mercado municipal y, cómo no, con un estadio deportivo, el Stade Pater, con capacidad para 15 mil espectadores que, en general, se usa para partidos de rugby, fútbol y competencias atléticas. Construido en 1975, fue remodelado para la visita del presidente francés Jacques Chirac, en 2003.


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